domingo, 3 de abril de 2016

Sobrevivirte, eso quise.

Si tan solo supieras en qué palabra te defino en mis pensamientos, tal vez ahí si quieras sobrevivir, entonces escribí para ti, para que jamás murieras; pero tu contestaste que ya lo estabas. Pero no sobrevivirás si sigues congelada, te dije, tienes que buscar tu llama y derretirte como si nunca hubieras muerto; pensé que no me lastimarías hasta que te vi protegiéndote y ahí dude en poder sobrevivirte; pero, después pensé mejor ¿que es si no te revivo?, ¿que si me canso?, ¿que si me rindo? ¿te sobrevivirás? ¿Lo harás por vos misma? ¿O esperarás a que otra persona lo haga? Sobra tu respuesta tú te dejarías morir porque eso es lo que querías y me rendí, no porque quisiera sino porque ya no podía hacer nada, o te mataba o me moría y preferí dejarnos respirando, con vida y con alma, nada se rompió pero nada revivió y jamás olvidaré tus palabras "hasta nunca" porque yo tratando de salvarte me dejé matar, porque así es el amor y lo peor de todo es que sola de las dos lo sentí, nunca te imaginé porque así era la magia, porque así sería más difícil recordarte, porque me olvidé de algo, me había enamorado de tu nombre y no dejaba de hacer eco en mi cabeza y eso era peor que cualquier recuerdo o cualquier cara imaginada, porque las palabras viven aún más si tú sobrevives o no. 

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